NIÑOS ASESINOS




BUENAS TARDES ESTIMADOS ESTUDIOSOS DE LAS CIENCIAS FORENSES 




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Estamos acostumbrados a que nuestra sociedad tenga un lado oscuro ese donde hayamos asesinos, ladrones, violadores delincuentes y unos tantos más que matan en nombre de su religión, el desconcierto llega cuando el asesino es un niño. Los principales factores pueden variar, pueden ser neurológicos, psicológicos, familiares, socio-culturales, e incluso económicos y políticos: todos ellos interactuando, teniendo unos factores mayor participación que otros según el caso particular que se tome. 

Sin embargo, más allá de la comprensión técnica del problema, el asesinato cometido por niños siempre nos desconcierta, y es que, como dijo el escritor colombiano Miguel Mendoza Luna: ‹‹Cuando el niño pasa de víctima a victimario, pone en crisis todas las creencias, teorías y preceptos morales del ser humano. Resulta más fácil señalar a una entidad responsable de su crueldad: la televisión, sus amigos mayores, las acciones adultas.››

Entrando en materia, los expertos dicen que, para que un niño mate, tiene que haber una vulnerabilidad de tipo biológico o psicológico, siendo que en el primer caso puede tratarse de algo innato o bien de un daño o alteración cerebral que haya afectado los mecanismos reguladores de la conducta, sobre todo en lo que respecta al control de los impulsos.

Resultado de imagen para niños asesinosLos principales elementos temperamentales que podrían favorecer la aparición de la violencia, estos son la dureza emocional, la impulsividad y la ausencia de miedo. La dureza emocional se puede manifestar en indiferencia hacia los demás, insensibilidad o falta de empatía, simple frialdad, o crueldad en casos extremos. “Si no siento, no sufro”, tal es la lógica del niño que adopta la dureza emocional como respuesta a un entorno que le genera malestar, siendo que ese entorno puede pasar desde manifestarse a nivel familiar en algo tan radical como unos padres que golpean, hasta manifestarse en algo aparentemente no tan nocivo como unos padres que no insultan ni golpean pero son fríos, distantes e indiferentes, siendo que, si hay hermanos y estos repiten la conducta o si simplemente no hay hermanos o fuente alguna que contrarreste esa falta de afecto, las consecuencias serán aún peores en el proceso de endurecimiento emocional del niño.

 Pasando a la impulsividad, de ésta ya se dijo que puede verse empeorada por el maltrato, y potenciada por una inadecuada formación en la que no existan límites y valores. Finalmente, la ausencia de miedo es el más peligroso de los tres componentes, y generalmente es innato cuando se manifiesta con intensidad.

 Dice sobre esto el psicólogo Andrés Pueyo: “En estos niños, el castigo no sirve de nada. Ni el castigo físico, ni la amenaza, les produce el más mínimo impacto”.



CASOS DE ASESINATOS CAUSADOS POR NIÑOS 



Jon Venables y Robert Thompson




Resultado de imagen para Jon Venables y Robert ThompsonEl 24 de noviembre de 1993, Jon Venables y Robert Thompson alos 10 años de edad fueron declarados culpables por la muerte del infante James Bulger. El 12 de febrero secuestran a un niño de dos años en el centro comercial, las ultimas horas de James Bulger consistió en una caminata cruel de cuatro kilometros hasta una vía ferrea, eso era solo el comienzo. Al llegar a la vía ferrea decidieron pintar de verde a James arrojaron ladrillos sobre el pequeño y lo golpearon repetidas veces con una bara de metal, lo torturarón con una baterias electricas mismas que fueron introducidas en el cuerpo de James, se pararon sobre el pecho y estomago del pequeño hasta matarlo. 

Mitchell Johnson y Andrew Golden



Mitchel de 14 años y su primo Andrew de 12 años llevaron acabo su elaborado plan el 24 de marzo de 1998, ese día Mitchell faltó a la escuela. Luego se reunió con su primo y ambos dieron inicio a lo que sería la más cruel cacería de sus vidas, a juicio de ellos, merecían ser perforados por el plomo…

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Lo primero que hicieron fue ir con sigilo a la casa de Doug Golden, el abuelo de Andrew. Ahí les aguardaba un hermoso arsenal, un menú armamentístico del que podrían tomar alguna que otra belleza para liquidar al enemigo. Todo eso, junto a bolsas para dormir, víveres, uniformes de camuflaje, botas, cuchillos, una ballesta, un machete y mallas de cazador, fue metido en el coche Dodge gris 91 que Mitchell robó de su casa…

Poco antes de las ocho de la mañana, Mitchell estacionó el Dodge en los bosques de alrededor de la escuela, aproximadamente a medio kilómetro de la misma. Ya al mediodía, Andrew Golden (él había asistido a clases, era parte del plan) pidió permiso para ir al baño y jaló la alarma de incendios, consiguiendo que el alumnado entre en proceso de evacuación mientras él corrió hacia una parte de la zona boscosa que rodeaba la escuela. Ahí se reunió con su primo (que estaba en su posición táctica), se puso el uniforme, tomó las armas y ocupó su posición. El arsenal que manejaban era brutal: Andrew tenía unos 91 cartuchos útiles repartidos en los bolsillos de su chaqueta, un rifle calibre 30 y tres pistolas; Mitchell tenía el poderoso Remington 30-60, cuatro pistolas, dos cuchillos y un número de cartuchos casi igual al de Andrew.

El tiempo fue excelentemente calculado y también los movimientos de evacuación, de modo que en el momento previsto una avalancha de alumnos apareció corriendo en dirección hacia la zona del bosque en que ellos se hallaban. Lejos de perder la compostura, estos niños asesinos actuaron como verdaderos expertos y, mientras aguardaban la salida de los objetivos, iban disparando únicamente a las mujeres. Gritos, detonaciones, caos, desorden; sangre, vísceras saliéndose de cuerpos muertos o agonizantes, gente arrastrándose y pidiendo auxilio. Cinco muertos (todos de sexo femenino) y once heridos fue el saldo de la sangrienta operación de venganza, el número de blancos destruidos durante lo que para esos trastornados niños era una misión parecida a la de sus personajes de cine y videojuegos…

En cuanto al objetivo principal de la misión, Candace Porter, las cosas salieron mal (para ellos…) debido al inesperado acto de heroísmo de Shannon Wright, una maestra de escuela con 32 años de edad y un embarazo que no dudó en arriesgar, ya que rápidamente cubrió con su cuerpo a la pequeña Candace Porter de doce años, salvándola pero recibiendo unas balas que no estaban destinadas a ella.

Momentos después de iniciada la masacre, la Policía llegó y los niños dejaron de disparar y se entregaron sin resistencia.



Natsumi Tsuji


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Antes del gran crimen, el primero de junio del 2004, Natsumi y Satomi se tomaron una foto que es bastante simbólica para quienes han estudiado el caso. En ella está un grupo de alumnos y, separadas y puestas una en cada extremo, se ve a Natsumi y Satomi, ambas haciendo una señal de “V” (que representa la victoria) con los dedos. Esa es la última foto que se conoce de Satomi en vida…

Y es que, justo el mismo día de la foto, Natsumi llevó a Satomi a una sala vacía donde le vendó los ojos, todo con actitud de amistad, y simulando que era un juego. Allí sacó un cortapapel y la degolló, dejándola tirada en el suelo, viva pero sangrante. Luego se alejó caminando, mientras Satomi expiraba, ahogada en su propia sangre…

Jordan Brown

Resultado de imagen para Jordan BrownJordan Brown tenía once años cuando cierto día, aprovechando que su padre se fue a trabajar y la novia de éste dormía, tomó una escopeta calibre 20 y le disparó en la nuca a Kensie Marie Houk (la novia de su padre), sin IMPORTARLE que ésta estuviese embarazada y a unas semanas de dar a luz… Después, dejó a su hermana de cuatro años sola con el cadáver en casa, salió, y tomó el bus del colegio.

Actualmente y con trece años, Jordan enfrenta la posibilidad de cadena perpetua si lo llegan a juzgar como adulto, siendo que en ese caso se convertiría en la persona más joven de Estados Unidos en ser condenada de por vida; mas, si lo juzgan como menor de edad, Jordan quedaría libre a los 21 años.

Según psicólogos, jueces y fiscales, la persistencia del niño en afirmar su inocencia es en realidad una “negativa a asumir la responsabilidad”, siendo que necesita admitir su culpa para rehabilitarse.







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