CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO DE UN CRIMINAL




BUENAS TARDES ESTIMADOS ESTUDIOSOS DE LAS CIENCIAS FORENSES.



Hablando de la conducta, ésta no tiene solamente bases psicológicas, también las tiene neurológicas. En la antigüedad se creía que solo una parte o región del cerebro eran las causantes de la conducta que orillaba a la criminalidad, ahora sabes que no es  así, cuando decimos que una cierta porción del sistema nervioso es responsable de un determinado fenómeno no se suele querer decir que esa parte es la única responsable.
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En el caso de las emociones, si tuviéramos que elegir la zona más significativa, quizá habría que escoger la amígdala, una parte del sistema límbico ubicada en los lóbulos temporales, una estructura que es mucho más grande en los humanos que en nuestros parientes evolutivos más cercanos y que permite que nuestra variabilidad emocional sea mayor.

Esta es un controlador de gran parte de la información sensorial que envía mensajes ante las situaciones alarmantes o como se ha llegado a escribir, la amígdala es “una especie de ventana a través de la cual el sistema límbico, aprecia el lugar de la persona en el mundo” (Guyton, 1989).


El psicólogo inglés Adrien Raine cree que para encontrar el origen del mal hay que hurgar en el cerebro. Por eso, en 1994 fue uno de los primeros en aplicar la entonces naciente Tomografía por Emisión de Positrones (PET, por su sigla en inglés) para examinar a 41 asesinos recluidos en una cárcel en Estados Unidos donde trabajaba. El resultado fue asombroso: el área prefrontal de su cerebro mostraba un funcionamiento muy bajo comparado con el de individuos normales. 

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Esta área controla los impulsos de matar en momentos de ira. “Es como el ángel guardián del comportamiento y sin él, el diablo toma el mando”, dice Raine. Ese funcionamiento precario puede llevar a que el freno que detiene a las personas no funcione y se produzca un accidente, en este caso, un crimen. También genera adicción al riesgo, reduce la habilidad para resolver problemas y promueve otros rasgos que predisponen a la violencia. 



Gracias al estudio pionero de 1994 y a otros, como el realizado en 2009 con psicópatas, que son individuos que carecen de remordimiento, Raine ha hallado que el cerebro de los criminales es diferente y funciona deficientemente. 

Resultado de imagen para amigdalaEn este último trabajo encontró que estos tienen en promedio un 18 por ciento más pequeña la amígdala, una región que se encarga de procesar emociones como el miedo y es crucial en decisiones morales. Por dicha configuración mental los psicópatas planearían sus delitos sin sentir miedo de violar las leyes, ni empatía por sus víctimas.


Sin embargo, también ha encontrado que muchos aspectos ambientales pueden causar esos cambios en la estructura física del cerebro. El consumo de alcohol y tabaco durante el embarazo, la mala nutrición en los primeros años de vida, el abuso o la negación de las necesidades afectivas del niño producen cambios cerebrales que se traducen en un comportamiento más agresivo al llegar a la edad adulta. El experto también cree que el plomo está directamente relacionado con la violencia.










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